- Rym!!! Quiero. No!!!...Deberíamos.
- Exacto!!!No debemos hablar.
- No, me entendiste mal. Quiero decir que debemos hablar. Silly Rym!!!
- Debemos??? Porque crees que debemos??? Deja de decirme Silly Rym.
- Mira debemos hablar porque…
- Ni tú mismo sabes porque debemos hablar o no, mejor dicho; si sabes, pero eres tan orgullosamente estúpido que pues no quieres admitir tu culpa. En fin, como te dije dejare de sentir lo que siento por ti y deja de decirme Silly Rym. Recuerda que me dijiste que el día que acepte que estoy enamorada de ti, tu dejarías de decírmelo. Ya lo admití; por lo tanto, no me vuelvas a llamar así. Bueno, me haces perder mi tiempo. Adiós.
- Rym! Por favor, espera.
- Por favor??? Crees porque estas siendo “educado” te escuchare??? Estas equivocado. Adios.-
- Rym!!! Espera.
Camine rápidamente a mi casa, iba
llorando. Papa abrió la puerta y me pregunto porque lloraba. Le mentí que me había
caído, pero me di cuenta que fue la mentira más estúpida y además el me conocía
perfectamente y por tal razón no me creyó. Sin embargo, no me detuvo cuando le
dije que estaría en mi cuarto y prefería estar sola. Eran exactamente las 8 de
la noche, cuando alcance a escuchar un sonido que provenía de la ventana de mi
cuarto. Me acerque a la ventana y no vi nada. Salí mi balcón y no vi a nadie. Estaba por pasar a
mi cuarto cuando alguien susurro:
- Rym! Rym!
Me volví a inmediato y me escalofrié.
Tenía miedo. No reconocía quien era y ya me estresaba esa situación…
(CONTINUARA…)
(CONTINUARA…)